Cinco destinos para verdaderos Reyes Magos en el Lejano Oriente

Todo lo que envuelve a los Reyes Magos: Melchor, Gaspar y Baltasar, es mágico y desconocido, porque los textos bíblicos solo desvelan que eran sabios, que llegaron a Belén siguiendo una estrella para entregar sus regalos al recién nacido Jesús y que procedían de un remoto lugar. Allí, en el lejano Oriente ponemos nuestra mirada para descubrirte algunos de sus más sugerentes rincones.

Por Redacción Viernes Magazine @ViernesMagazine

#1 NIDO DEL TIGRE (BUTÁN): En Paro no solo está el único aeropuerto internacional de Bután, también es un bonito valle que acoge los dzongs y templos más antiguos y espectaculares del reino, especialmente el monasterio de Taktsang o ‘Nido de Tigre’. Colgado en un acantilado a 900 metros de altitud, para llegar a este lugar donde meditó el gurú Rinpoche, el padre del budismo Mahayana que se practica en Bután montado en una tigresa, es necesario caminar entre 2 y 3 horas, pero la experiencia es casi obligada. Una vez en Paro no hay que dejar de ver el Ta Dzong, el Museo Nacional, y el Rinpung Dzong, el centro religioso del valle, desde el que se admiran unas vistas espectaculares.

NIDO DEL TIGRE (BUTÁN)

#2 SAMARKANDA (UZBEKISTÁN): Los evocadores nombres de Samarkanda, Bujara y Jiva, tan rodeados de mito, hilvanan uno de los tramos más apasionantes de la llamada Ruta de la Seda que discurre por Uzbekistán. Siguiendo este itinerario se va descubriendo la más tentadora y fabulosa senda del comercio y el saber, por la que, en la antigüedad, los países de Europa y la remota China intercambiaban sus mercancías, descubrimientos y su forma de entender el mundo. Una de sus paradas imprescindibles es la plaza de Registán, una maravilla arquitectónica rodeada de tres enormes madrasas con puertas imponentes, piel de azulejo, minaretes extraordinarios y cúpulas de color azul turquesa, pero también los templos de la necrópolis de Shah-i-Xhinda, el mausoledo donde reposa el fiero Tamerlán, la monumentalidad de la mezquita de su esposa favorita, Bibi Khanum o los restos del observatorio del astrónomo Ulughbek.

SAMARKANDA (UZBEKISTÁN)

#3 KUMANO KODO (JAPÓN): Una experiencia espiritual, pero también un disfrute del silencio, del senderismo, de una naturaleza espectacular y de antiguos santuarios es la que propone Kumano Kodo, uno de los caminos de peregrinación más conocidos de Japón, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Más que un camino es una extensa red de itinerarios diferentes por los que los peregrinos llevan transitando más de mil años y que conectan los tres grandes santuarios de Kumano: Hongu Taisha, en la ciudad de Hongu; Hayatama Taisha, en Shingu; y el santuario Nachi Taisha, de Nachi.

KUMANO KODO (JAPÓN)

#4 AGRA (INDIA): Es en esta ciudad, a orillas del Yamuna, donde el levanta un lugar fascinante por los siglos de los siglos: el Taj Mahal. No es solo que sea Patrimonio de la Humanidad y una de las Siete Maravillas del Mundo Moderno, es que a este espléndido mausoleo de impresionante y serena belleza parece rodearle un imperecedero halo de magia. Lo forman un imponente conjunto de edificaciones que fueron mandadas construir por el emperador musulmán Shah Jahan, de la dinastía mogol, como ofrenda póstuma a su esposa favorita, Mumtaz Mahal, que le dio catorce hijos, y que falleció en el último parto. Cada detalle de él es un alarde ininterrumpido de belleza para el que se necesitó el esfuerzo de 20.000 obreros durante más de 20 años. Cinco siglos después, el Taj Mahal sigue siendo un símbolo perpetuo del amor.

AGRA (INDIA)

#5 KATMANDÚ (NEPAL): No son grandes construcciones y monumentos los que se llega buscando a la capital de Nepal sino las rutas que parte de ella. Y es que hablar de este país es hablar de montañismo, un país encajonado en la cordillera del Himalaya que encierra ocho de los catorce picos más altos del mundo, por encima de los 8.000 metros, entre ellos el Everest, la montaña más alta de la tierra. Un territorio de grandes proezas, pero en el que también hay muchos itinerarios abiertos a viajeros que solo anhelan caminar por el conocido como Techo del Mundo y, de paso, descubrir la inmensa cultura de este país en sus ciudades, sus monasterios hinduistas y las estupas budistas que salpican los poblados que atraviesan los itinerarios.

KATMANDÚ (NEPAL)

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