Paraíso encontrado: La Polinesia Francesa

Por Redacción Viernes Magazine @ViernesMagazine

Hace algunos años, Guy Laliberté era un artista callejero que tocaba el acordeón y caminaba sobre zancos por algunas monedas que cualquier persona le tirara en su sombrero. En 1984, cofundó el Cirque du Soleil como un proyecto de un año con la ayuda de un contrato con el gobierno de Canadá. Actualmente Laliberté tiene una fortuna estimada en $1.1 billones de dólares, según Forbes.

Cuando no está jugando en importantes concursos de poker o flotando en el espacio, literalmente, pues en 2009 viajó a la estación espacial internacional, adora relajarse en lugares realmente remotos. Se sabe que pasó 10 años buscando el lugar perfecto para escaparse antes de decidirse por un atolón privado llamado Nukutepipi en las afueras de la Polinesia Francesa en 2007, reconocido por su prístina belleza natural, un bosque que aloja a raras especies, así como una playa de arena blanca y una laguna protegida con un próspero arrecife de coral.

Después pasó los siguientes 10 años convirtiéndolo en un refugio ecológico, con una arquitectura diseñada para aprovechar al máximo el maravilloso entorno sin infringir jamás sobre los inmaculados y naturales entornos. “Madera, piedra, agua y la luz se unen en una armoniosa oda a la naturaleza”, tal como se lee en el sitio web de la propiedad. Este año, Laliberté tenía programado abrir el lugar a viajeros expe- rimentados que estuvieran dispuestos a pagar $1 millón de dólares a la semana por tener el privilegio de tener Nukutepipi para ellos solos, creando uno de los resorts más exclusivos en el mundo. Con tres villas y trece bungalows frente a la playa, Nukutepipi puede alojar hasta 52 huéspedes cuyos deseos se ven realizados por un staff enorme.

La joya de la propiedad es la Master Villa de Laliberté, cons- truida a su gusto y cuyas dimensiones alcanzan los 650 metros cua- drados. Esta villa tiene una piscina infinita, una tina, y un cine privado. Por otro lado, la isla tiene obras de arte de Damien Hirst y Jim Dine. Por supuesto que aquí se ofrece una gastronomía de clase mundial, infinidad de tratamientos de spa, y las actividades van desde el tenis hasta la arquería, desde el kitesurf hasta la pesca en aguas profundas. Condé Nast Traveler describe este lugar como un escondite boho, lo cual creemos que es bastante preciso si el boho también es un millonario.

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