Tesoros escondidos: la cueva más grande del mundo.

Por Redacción Viernes Magazine @ViernesMagazine

Alrededor del año 1990, el campesino Ho Khanh se encontró casualmente con una entrada y una piedra caliza cubriéndola en la espesa selva del parque nacional Phong Nha-Ke Bang en Vietnam. El sonido distante del agua corriendo llamó su atención, pero no le dio demasiada importancia. Dado que la jungla vietnamita es muy espesa y casi imposible de transitar, el camino recorrido por el granjero se perdió y él no trató de regresar.

Por casi 18 años, la existencia de Son Doong parecía estar destinada a permanecer en secreto, pero eventualmente el vietnamita le contaría esto a una curiosa pareja de la British Cave Research Association (BRCA). Ho Khanh no sería el único en tener un encuentro tan cercano con la monstruosa cueva. Howard y Deb Limbert, miembros de la BRCA, habían estado explorando el área por décadas, y en 1994 la pareja se encontró con dos cuevas. Primero exploraron Hang Thung, una cueva río abajo de Son Doong, donde un río subterráneo emergía. Luego de algunas semanas se aventuraron a Hang En, una enorme cueva río arriba de Son Doong, donde el río desaparece entre las rocas. Estaba claro que una distancia de unos cinco kilómetros entre estos dos lugares podría ser una cueva creada por el mismo caudal de agua. Son Doong resultó ser inmensa.

Se reporta que es lo suficientemente grande como para albergar una cuadra de una ciudad de rascacielos, lo cual suena como algo fuera de este mundo. Lo que hace del espacio algo aún más impresionante es el colapso de dos techumbres, lo cual ha permitido la entrada de la luz del sol a la caverna y a su vez el crecimiento de organismos como algas, plantas e inclusive árboles, una selva en miniatura, un microcosmos del inhóspito terreno superior que incluso cuenta con su propio microclima.

A pesar de la escala de la cueva, se mantuvo bien escondida hasta que el mismo campesino, Ho Khanh, redescubrió la entrada que llevaba a ella. En esta ocasión, la oportunidad no fue desperdiciada, y en 2009, Howard y Deb Limbert comenzaron a explorar lo que pronto se convertiría en un descubrimiento de por vida. La lejanía y la ubicación de Son Doong se sumaron a la dificultad de localizar la cueva y al riesgo de llevar a cabo exploraciones científicas.

Según Howard Limbert, “la cueva está en la profundidad de la selva, así que la ubicación misma es riesgosa. A pesar de ser una cueva enorme, el terreno no es fácil de transitar, así que inicialmente es muy difícil encontrar la mejor manera de avanzar. Para los exploradores de cuevas experimentados, los riesgos no son tan grandes, pero siempre respetamos el hecho de que estamos muy lejos de casa y de alguna ayuda. Es un reto el medir y hacer un mapa de una cueva tan grande”.

Poco tiempo después, el equipo de los Limbert hizo el mapa de la cueva, y los investigadores se dieron cuenta de que Son Doong no solamente era enorme, sino que era la cueva más grande jamás descubierta. Mientras que esta informa- ción era algo muy emocionante para la comunidad de exploradores de cuevas, esta revelación creó un problema ya visto en los sitios naturales de estas dimensiones, tal como en el parque nacional Yosemite y el Everest: la relación entre el turismo y el balance entre el acceso y la preservación del sitio. Si bien algunos han tratado de ampliar el acceso para la visita de turistas, un gran número de vietnamitas lograron convencer a las autoridades de detener estos planes. Por ahora, la única forma de disfrutar de Son Doong es por medio de Oxalis Adventure, una empresa de turismo de aventura que lleva a cabo los recorridos de la mano de los Limbert, así como de Ho Khanh y otros locales.

Conure, los visitantes hacen un recorri- do de cuatro días y tres noches acampan- do en el sistema de cuevas (dos noches en Son Doong y una en la cercana Hang En, considerada como la tercera más grande el mundo). Si bien Limbert insiste en que los visitantes estén en una condición física razonable y tengan algo de experiencia en trekking sobre terrenos rocosos y agrestes, este no es un lugar que esté destinado solamente.

Tenerle miedo a las alturas no es lo ideal tampoco, pero los lugares más peligrosos y difíciles están protegidos con cuerdas, y los visitantes usan arneses especiales para una seguridad adicional. De hecho, por cada grupo de 10 personas, hay 7 encargados de seguridad dentro del equipo, lo cual demuestra lo importante que es para la empresa el bienestar de sus clientes.

En total, 27 miembros conforman el equipo, entre los cuales se incluyen a los guías, coci- neros y conserjes, los cuales se aseguran de que puedas explorar de manera segu- ra el sistema de cuevas sin sacrificar una buena comida y cierta comodidad al momento de acampar. Los turistas pue- den escalar la Gran Muralla de Vietnam, una barrera de calcita de casi 90 metros, además de una caminata de 25 kilómetros en la jungla, dentro de los cuales 9 son dentro de la cueva.

El equipo incluso trae consigo luces portátiles para ilumi- nar la gran cantidad de características visuales de la cueva, permitiendo impre- sionantes fotografías de la naturaleza. Mientras la cueva de Son Doong se hace cada vez más conocida y los luga- res en el planeta considerados entre la frontera del descubrimiento y la exploración son cada vez menos, pareciera que aumenta de manera inevitable el número de visitas al sitio, colocándolo junto con Parque Nacional Nha Ke Bang —considerado patrimonio de la humanidad por la UNESCO— bajo la amenaza del turismo desenfrenado y el sobreuso.

Pero con Oxalis Adventure, el parque local y las autoridades de gobierno comprometidas con el sitio, tanto por razones naturales como económicas, hay una gran posibilidad de mantener el equilibrio de la recién descubierta maravilla. Oxalis Adventure trata de asegurar esto, pues de acuerdo a Limbert, “tenemos solamente una entrada a la cueva y nos aseguramos de que sea la única. Toda la basura que se genera se saca de la cueva, incluidos los residuos humanos. La preparación de los alimentos es por medio de tanques de gas. A todos los visitantes se les recuerda que el sitio es un patrimonio de la humanidad declarado por la UNESCO y todo el equipo sabe del valor de la cueva pues genera empleos, así que la protegen para que los tours continúen en el futuro”.

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