Cinco pueblos del sur de Francia que puedes visitar

Por Redacción Viernes Magazine @ViernesMagazine

Cinco pueblos que te van a fascinar, son como cuentos de hadas, son sitios en los que vas a encontrar castillos, museos y mucho más. El sur de Francia tiene un encanto único, aquí tienes la sugerencia de los lugares que debes descubrir.

01. Biot, el pueblo de los artistas

En el corazón de la Riviera Francesa, entre Niza y Cannes, Biot es un pueblo lleno de arte y cultura, con más de 50 artistas y artesanos dedicados a diversas disciplinas. Su especialidad es el procesamiento del vidrio, pero en Biot no solo hay fábricas de ese estilo, sino ateliers artísticos de todo tipo. Pintores, escultores, dibujantes, alfareros, joyeros, orfebres, artesanos del cuero y fotógrafos que ejercen su pasión en el marco auténtico de un pueblo. Aunque el lugar es pequeño, tiene muchos sitios culturales, como el Museo de Historia y Cerámica, el Museo Nacional Fernand Léger, uno de los artistas más famosos de Biot, el Ecomuseo de vidrio dentro de la Verrerie de Biot sobre la tradición del vidrio soplado. Un paraíso del arte de vivir, rodeado de vegetación, dos campos de golf y muchos itinerarios verdes que no puedes dejar de visitar, también está el mercado local de agricultores, todos los sábados en la Place des Arcades.

Biot

02. Mougins, el pueblo de Picasso

Detrás de Cannes, Mougins despliega sus calles antiguas como un espiral. En este encantador pueblo florido, donde Pablo Picasso vivió los últimos 12 años de su vida, se respira una atmósfera de tranquilidad atemporal. El arte está representado por más de 30 galerías de artistas que crean sus obras frente al público. Hay muchas excursiones que puedes hacer a lo largo del Canal de Siagne, en el pueblo de Mougins se localiza el Val de Mougins, el paseo ‘Paso a Paso’ que conecta Mougins con Mougins le Haut, a lo largo del famoso estanque de Fontmerle con la mayor colonia de loto de Europa. Además, hay numerosos carriles para pasear en bicicleta y paseos a pie o a caballo, en el verdor del Parque Valmasque.

Mougins

03. Lourmarin, la magia de la Provenza

Es un sitio que parece haber salido directo de una postal, porque en Lourmarin te pierdes en los paisajes y atmósferas de la Francia más auténtica. Al entrar en el pueblo, te recibe un Castillo, una residencia que es mitad medieval y mitad renacentista, el centro consiste en una amplia avenida dominada por casas coloridas, tiendas de artesanías, cafés y restaurantes. Las calles del centro histórico son todas peatonales y están adornadas con fuentes del siglo XVIII. El arte y la cultura están presentes en cada rincón y no es casualidad que haya aquí un gran número de galerías de arte, alrededor de 20. La gran belleza de la ciudad siempre ha atraído a artistas de todo el mundo, incluido Albert Camus, escritor del Premio Nobel, que este año marca el 60 aniversario de su muerte.

Lourmarin 

04. Gordes, la joya de Francia

En 2006 fue el el escenario perfecto para rodar la película Un Buen Año (A Great Year) de Ridley Scott con Russell Crowe y Marion Cotillard. Gordes es uno de los pueblos medievales más bellos de Francia. Situado en el corazón del Luberon, este pueblo de Vaucluse es perfecto para sumergirse en el estilo de vida provinciano. Es un lugar para vivir con tranquilidad, escuchando los ritmos de la naturaleza. El centro histórico tiene callejuelas sinuosas salpicadas de pequeñas tiendas y casas características. Todos sus edificios están construidos en piedra y de forma irregular: los rayos del sol de la mañana y del atardecer crean sugerentes juegos de luz, coloreando las piedras lisas entre un amarillo y beige, el panorama es espectacular. A tan solo cuatro kilómetros se encuentra la Abadía de Sénanque, una arquitectura monástica cisterciense, rodeada de campos de lavanda.

Gordes

05. Les Baux-de-Provence, el encanto de las ruinas

En el corazón de los Alpilles, en una meseta rocosa, se encuentra Les Baux-de-Provence un sitio que domina el maravilloso paisaje de Arles y la Camarga. El pueblo alberga una veintena de monumentos de valor cultural, como el  Chateau de Baux, testimonio único en la historia medieval, la iglesia de San Vincenzo, con elementos arquitectónicos románicos y renacentistas, luego están sus galerías y museos. Otro lugar imperdible son las canteras de piedra caliza blanca en desuso, las más grandiosas se han convertido en museo de muestra, la Cathedrale d’Images, que este año acoge dos grandes exposiciones dedicadas a Dalí y Gaudí.

Les Baux-de-Provence

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